Colombia: después de la fiesta de la democracia
"Todos esos gritos en las redes contra los congresistas corruptos no dejan ver que el elector es el más corrupto, puesto que es el que determina la elección ." Jaime Cárdenas T odavía suenan los últimos sones de la fiesta de la democracia, - la más antigua de nuestra América-, que tuvo lugar el pasado domingo. Pronto vendrá la resaca, el guayabo, y los arrepentimientos por los excesos. Sanado el malestar, se impondrá la indiferencia. Las elecciones de los congresistas atrajeron la atención de miles de colombianos. Era tiempo de que se realizaran. Mucho ruido, vallas por todo lado, comparsas, unas alegres otras grotescas, consignas repetitivas y bobas hasta el hartazgo: ahora sí, llegó el momento para el cambio, con Pedro Pérez ganamos todos, faltaba yo, pero llegué, etc., etc. Lo cierto es que nada sustancial cambiará con el nuevo congreso. Más allá de la euforia, al Pacto Histórico las cifras no le alcanzan para la mayoría ni en las plenarias ni en las comisiones. El bloq...