Cómo conocemos el mundo según Humberto Maturana y Francisco Varela
María Popova Mientras paseaba por los jardines reales, Goethe se detuvo a admirar una flor amarilla bajo el brillante sol del mediodía. Cuando parpadeó y apartó la mirada por un instante, una flor azul apareció ante sus ojos cerrados: estaba viendo lo opuesto a la flor real, aunque no estuviera mirando nada. Esta imagen residual negativa, como sabemos ahora, se produce cuando una imagen es demasiado brillante y fugaz para que las células ganglionares de la retina, -que transmiten las señales del cerebro-, se adapten al estímulo cambiante). Aquí el color no era solo una función de la luz, como había decretado Newton al desentrañar el arcoíris con su óptica, sino una función del cerebro que percibe: una creación conjunta de la mente y el mundo. El azul no es solo lo que vemos, sino lo que co-creamos con nosotros mismos y entre nosotros. Los filósofos chilenos Humberto Maturana (1928–2021) y Francisco Varela (1946–2001) exploran este tema con una sutileza y un rigor poco ...