Un poema de Rafael Albán en la Rueda 7

 


La revista de la Rueda número siete fue en su segunda época, la última revista del grupo. Para Cristóbal Gnecco la confección artesanal de la revista era un juego de placer y motivación. Con su empeño, había mantenido vivos los últimos números En 1985, empezó a tener contactos nacionales de escritores que estaban reconocidos o habían publicado libros como Santiago Mutis, Bruno Mazzoldi, Juan Gustavo Cobo Borda, Orietta Lozano quienes enviaban sus escritos; algunos se publicaron. 

En la revista siete, además de las contribuciones de los mencionados, Rafael Albán quien se unió al grupo más tardíamente y había conocido en Medellín donde estudiaba los ambientes literarios,  publicó un poema que es como su epitafio de la poesía.


Envío


Enemigo de odas, elogios y epitafios, siempre entendí el poema

como la encarnación del sufrimiento, la exaltación y el sueño;


Mis primeros encuentros con el verso fueron como sucede de ordinario:

mucha lánguida luna, mucho cándido amor, mucha clausura de colegio.


La noche me enseñó a puñetazos que no se escribe el verso: se taladra.

Y es la vida la roca que se graba., y es la muerte la herida que se ensancha.


Usted sabrá si lo importuno, si un viento de presagio perturba su silencio.

Mis pájaros oscuros se niegan a volar en cielo descubierto. 



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