Acuerdos tras la protesta de los profesores de la universidad del Cauca






La escena comenzó en diciembre del año 2025 con un sonido metálico. Fueron las cadenas. Tres profesores de la Junta directiva del Sindicato de profesores, ASPU-Cauca, dos de planta y uno ocasional, sujetos a una de las rejas de la Vicerrectoría Administrativa de la Universidad del Cauca, marcaron el pulso de una protesta que buscaba forzar a caminar, sin dilaciones, al Decreto 0391 de 2025 del gobierno nacional. Allí, en ese punto exacto entre ese edificio, entre la calle quinta de Popayán y la paciencia sindical, se abrieron nuevos compromisos de la Mesa Técnica de Formalización Laboral Docente el 17 de diciembre de 2025.

Profesores de planta en Unicauca en la protesta. ASPU 2025


El sindicato de profesores lo había dejado claro desde el inicio. El encadenamiento no fue un acto contra el Decreto. Fue, por el contrario, un recordatorio de su origen. El 0391 no cayó del cielo ni creció en un escritorio ministerial. Fue construido con la participación del movimiento profesoral universitario, tras años de discusiones, peticiones, marchas, negociaciones sobre contratación temporal, estabilidad y reconocimiento del trabajo docente de los profesores ocasionales y de cátedra. El problema no era la norma. El problema era el ritmo y la dilación.

La lentitud. Esa palabra atravesó toda la jornada. Lentitud en convertir consensos en procedimientos después de ocho mesas técnicas. Lentitud y dilación en pasar a decisiones verificables. Lentitud en un proceso que, para los profesores ocasionales y de cátedra, no se mide en documentos sino en dignidad, semanas contratadas y continuidad laboral.

Con ese trasfondo, el Viceministro de Educación Superior, Ricardo Moreno Patiño, ocupó la cabecera. de la novena mesa técnica mientras en la calle los profesores estaban encadenados. Su presencia, solicitada como un punto central de la protesta, cambió el tono de la administración del rector Deibar René Hurtado. Dio un marco para el Decreto: manifestó que el Gobierno ha venido implementando una política de fortalecimiento de la educación superior pública; indicó que los recursos adicionales asignados a las universidades tienen como finalidad principal la ampliación de cobertura y el acceso a la educación superior. Dijo que la carga de estos procesos no recae de manera exclusiva en las universidades, que ha sido una preocupación constante del rector, sino que corresponde a un esfuerzo compartido entre el Gobierno y las instituciones de educación superior públicas. El Ministerio entró a escena como árbitro, como garante y como recordatorio de que el Decreto es un proceso que debe estar en ejecución y que no produce formalización laboral automática.

Moreno fue directo. El 0391, dijo, no nombra profesores ni convierte contratos por sí solo. Establece un marco. Un método. Un camino que exige un diagnóstico, definición de perfiles, análisis financiero y decisiones académicas. Ese proceso obliga a discutir un tema que incomoda: si la universidad seguirá definiendo perfiles distintos por fuera del marco del Decreto o si los hará dentro del mismo. ASPU reiteró una preocupación central: que las convocatorias docentes no se conviertan en un camino paralelo que vacíe de contenido la formalización y el camino que marca el Decreto.


Mesa técnica, 17 diciembre 2025


La discusión se movió entonces al terreno de los acuerdos. Uno a uno, los compromisos fueron quedando registrados como realizar un diagnóstico de las necesidades académicas para definir un Plan de Formalización basado en ese diagnóstico de los departamentos, convocar un foro pedagógico, emitir desde la Vicerrectoría Académica un oficio con lineamientos unificados para el diagnóstico, evitando en lo posible lecturas distintas entre facultades y departamentos, estructurar el Plan de Formalización con fases y cronograma, reconfigurar perfiles docentes y, si es necesario, ajustar calendarios, definir mecanismos de verificación anual de los procesos de selección de profesores temporales durante la ejecución del Plan de Formalización, revisar y consolidar la labor docente en un ejercicio de verificación conjunta entre la administración y ASPU.

Con los acuerdos cerrados, el Viceministro Moreno Patiño tomó una última palabra. Su presencia, dijo, implicaba un compromiso inmediato: levantar la carpa, llamada la Carpa de la Resistencia que se había convertido en un espacio de diálogo donde profesores, estudiantes y ciudadanos se acercaban para mostrar su solidaridad y dialogar sobre la lucha por la estabilidad laboral de los profesores ocasionales y de cátedra. La protesta había cumplido su función. No solo como gesto simbólico para cuestionar las cadenas mentales, sino como un detonante de los acuerdos.

Minutos después, la Mesa se trasladó al lugar del encadenamiento. Las cadenas se soltaron. La carpa comenzó a desmontarse. El cierre de una acción que dejó algo claro: en la Universidad del Cauca, la formalización laboral docente ya no se discute en abstracto. Tiene fechas, tareas y responsables. Y desde ese día, también tiene testigos.



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