Despedida a una visita de Jaime Cárdenas

Estaban bien empapados en un buen whisky, la tarde moría en el Pueblito Patojo y era la hora de partir…metáforas, crepúsculos, recuerdos atropellados, memorias privilegiadas, poemas reinventados. Diana Campo los acompañaba, una hermosa musa cobriza, luego el terminal de buses y esos boleros de Joe Quijano. Tololón en actitud grave como un auditor vigilante pero también con el corazón hecho puño. Así fue esa despedida en el terminal de Popayán del viejo profesor Cárdenas, uno de los escritores de La Rueda y de sus dolencias poéticas.

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