La "patria milagro" y la flexibilización del trabajo
Mario Delgado
Muchos recordarán a los tigres asiáticos, sobrenombre con el que se bautizó a un grupo de países del este asiático (Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, Singapur) que, entre los años sesenta y los noventa, lograron un crecimiento industrial acelerado y fueron celebrados como historias de éxito económico gracias a una planificación y diversificación de su economía. Allí sí existen tigres. En Colombia, no; lo que tenemos es otra cosa.
Aquí nos ha vendido el nuevo presidente, Abelardo de la Espriella la "patria milagro", que supuestamente resolverá unos problemas económicos que, dicho sea de paso, han sido convenientemente sobredimensionados por los mismos tecnócratas neoliberales "de siempre" representados en su flamante vicepresidente, Jorge Restrepo. Todo muy nuevo, sí, salvo los apellidos y los antecedentes de quienes lo rodean. Pero como dice el escritor Ricardo Silva en la prensa nacional, la patria milagro no puede decretarse.
El nuevo presidente también habla de criptomonedas, y de "milagros económicos", que no son más que el eufemismo de moda para atacar la formalización laboral, precarizar el empleo y debilitar el Estado social de derecho que el gobierno anterior se esforzó en fortalecer. Es la fórmula de siempre: reducir el Estado, precarizar el empleo y aumentar la inseguridad social, envuelta en la narrativa machacona.
No debería sorprender, entonces, que las centrales obreras se movilicen y protesten. La mitad de quienes votaron en Colombia en las pasadas elecciones ya no comen cuento, y saben que los milagros y la manipulación de las palabras no son más que arengas de campaña magnificadas en redes sociales, estrategia hábilmente orquestada por Carlos Suárez.
Hilando más fino: según el economista Jorge Coronel López, en el campo laboral se pretende modificar la cotización social, que hoy se calcula por semanas, para pasarla a cotización por horas y favorecer la contratación. Unos cambios nada inocentes que traerán graves dificultades para completar las semanas requeridas para acceder al derecho a la pensión. Precarizar con vocación técnica, para que suene serio.
Por otra parte, la reforma tributaria será, previsiblemente, inequitativa y favorecerá a los de “siempre”, con el alivio tributarios a los grandes cacaos. No hay que olvidar que la oposición al gobierno Petro impidió el recaudo de 62 billones de pesos mediante una reforma tributaria que nunca superó la oposición del Congreso ni de las altas Cortes. La memoria selectiva es, después de todo, otra especialidad de los milagros.
Así que ya sabemos qué se esconde detrás de las palabras altisonantes y "milagrosas"; de los rugidos del tigre foráneo: la intención de perjudicar a los trabajadores y desmontar los beneficios sociales alcanzados en el gobierno anterior. Milagro, lo que se dice milagro, este no es. Es la misma receta de siempre, con una publicidad que ha sido efectiva.

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