Ante el rampante vuelo de los cuervos

 

Comenta Pedro Santana en su columna de Revista Sur: "Soy de los que cree que el Pacto Histórico debe hacer un balance serio autocrítico de la manera como se realizó la campaña y los innumerables errores que se cometieron. No estoy de acuerdo con quienes quieren pasar la página sin esa evaluación pretextando que una sistematización seria lesionaría la Unidad del Pacto."

Bienvenida la crítica a los errores del gobierno Petro, a su estilo como gobernante y su talante de soberbia, su irreflexividad en sus trinos y en su falta de planificación, entre otras cosas. A su concepto de Paz Total. Jaime Cárdenas ha escrito la siguiente crítica que da un cuestionable protagonismo al pueblo, concepto que puede ser una entelequia, una ilusión, ya que, como se vio en las pasadas elecciones, el supuesto pueblo votó por el contendor principalmente en la región central de Colombia


Jaime Cárdenas

“¿Qué cosa fuera la maza sin cantera?

Un testaferro del traidor de los aplausos

Un servidor del pasado en copa nueva…”

Silvio Rodríguez.


Infelizmente Iván Cepeda fue derrotado. Perplejidad, consternación, tristeza, produjo entre sus miles de votantes el resultado final, sentimientos apenas comprensibles. Vimos poemas, juramentos de fidelidad hasta la muerte, una oleada de candor sentimental sacudió a las redes. No se exceptuaron las lágrimas, juntas harían un río, puro, como ya no lo hay.  En directo vimos lágrimas de indignación contra Cepeda por aceptar la derrota, como las de Daniel Mendoza, otras de cocodrilo como las de Susana Muhamad que no lloró cuando entregó el santuario ecológico de la Gorgona a los gringos o por dejar que el extractivismo siguiera rampante. Se sabe que Cristo, el cucuteño, también derramó abundantes lágrimas como las de la Magdalena al pie de la cruz, que fue consolado por Rivera. No era para menos, su sueño de Frente Amplio quedaba enterrado como si la fuerza del terremoto de Venezuela se hubiera trasladado al Pacto Histórico.

Perdió Cepeda, ahora vendrán los zarpazos. Con su derrota pasa a la historia el proyecto de cambio que tuvo en su momento un verdadero entusiasmo al que no dudamos en sumarnos. Pero todo fue ilusión. Las tierras siguen en manos de los latifundistas, la reforma agraria no puede ser objeto de engaño y hacerla pasar como tal con la entrega de unas cuantas hectáreas. La paz total ha sido ganancia para el Clan del Golfo, significa acuerdos contrainsurgentes con los Estados Unidos, aviones, todo para continuar la guerra. La corrupción no cesó, el caso de la UNGRD es ilustrativo, pero son millones, -el sudor de los contribuyentes-, los que fueron a parar a los bolsillos de privilegiados progresistas y sus aliados. Se celebra que la economía creció, pero han sido los banqueros los más favorecidos porque la gasolina cara ha subido el valor de todos los productos. Por su parte la vida, en su gobierno, está asediada por las bandas de las ciudades o de la Colombia profunda, ya ni quien vende tintos escapa a la extorsión. 


El logro más significativo es haber conseguido Petro que su retórica fuera aceptada por un gran sector, en ella aparece él como el buen presidente de gran corazón frente a instituciones y parlamentarios de malos sentimientos que no quisieron el bien común, cuando la verdad es que al otro día de iniciado el gobierno del cambio se optó por pactar la dirección del Estado con las élites a las que se decía combatir, fueron sus representantes quienes en definitiva ocuparon los cargos de relevancia, quienes fueron los más favorecidos con contratos y burocracia. 

De paso se consiguió desmontar en estos cuatro años la protesta social e integrar la dirigencia popular al gobierno, destruyendo su autonomía. El trabajo no pudo ser mejor para que el descontento con su correlato de organización y horizonte político para los oprimidos se diluyera en esa retórica que dejó a los poderosos en paz. La idea de un potencial peligro por parte del mal llamado gobierno de la vida fue una construcción conceptual que no se fundaba en realidades políticas sino en estrategias para el avance de la ultraderecha. 

A lo anterior sumemos el desempeño personal de Petro. Si solo hubiera sido que no llegaba nunca a tiempo a sus compromisos podía justificárselo, pero hasta el más desprevenido transeúnte sabe de sus desafueros. Sería interesante saber que piensan al respecto los estudiosos de la personalidad de Stalin y de los caudillos populistas, qué dice la sicología social cuando el delirio y el narcisismo se cruzan con la dirección de las masas. 

Lo cierto es que Abelardo es hijo de Gustavo Petro, de otra manera no se explica cómo se pierde una elección teniendo todo el aparato estatal al servicio de un programa, de una causa, cómo se tira por la borda la esperanza de tantos millones de colombianos.   

Petro es el papá, el padre legítimo de Abelardo. Y esta vez él si lo crio. (De lo contrario seguiría siendo un murciélago). El verdadero nombre de este hijo es Abelardo Petro. ¿Y la madre? La mamá es la patria, esa patria boba y promiscua que tiene ancestros en la colonia de donde arrastra toda ese caudal de prejuicios y racismo,  de odio para los pobres y desprecio a la mujer, a la inteligencia y que ya en la república sienta sus reales con don Miguel Antonio Caro quien en nombre de dios y de la religión condena la ciencia y al pensamiento libre, ideología de las elites que se hegemoniza durante el siglo XX, ideología que hoy se manifiesta en la exaltación del individualismo, del culto a la trampa, de la veneración  al arribismo. 

Por todo ello es que el verdadero nombre del falso tigre es Abelardo Petro de la Patria.

Estuvo hace pocos días David Harvey, geógrafo y teórico marxista, en la UNAM de Méjico. Dijo allá que el neoliberalismo había sido superado, que hoy la competencia ha cedido a una brutal fase monopolista. Ya habíamos aludido a su trabajo anterior en el cual plantea que el capital hoy se enmarca en el concepto de acumulación por desposesión, como en sus inicios. Así se explica toda la arremetida del Imperio en contra del derecho y de la soberanía, de cualquier forma de reconocimiento a los derechos laborales y sociales, en contra de la naturaleza, por este giro hacia el neofascismo es que se entiende la potenciación de la guerra y el terror.

El mapa de Latinoamérica en la actualidad es funcional a sus propósitos, queda México dominado por las mafias, arrinconado por Trump, porque el Brasil está controlado por la derecha, Lula es un personaje que nada decide, sólo subsiste Cuba debatiéndose en las circunstancias más difíciles, resistiendo dignamente. El progresismo ha muerto en Latinoamérica. 

Les corresponde a los pueblos de este continente elaborar una nueva metodología, un nuevo soporte teórico para volver a soñar, con visos de realidad, conquistas para las multitudes mestizas. Pensar en las conciliaciones, en los acuerdos, en los estados de bienestar al mejor estilo de la socialdemocracia que en su momento implicaron mejoras ostensibles es un verdadero anacronismo. 

Si Cepeda nuevamente insiste en continuar a la sombra de Petro, si ratifica que esa burocracia, esa oligarquía progresista que se ha lucrado y ha dominado el espectro político del gobierno que termina debe seguir liderando los procesos sociales, la resistencia, si sublima al progresismo en contra de lo que la historia muestra, lamentablemente incurre en una nueva equivocación. Sería el segundo autogol, esta vez imperdonable como quiera que la gravedad de los hechos exige un replanteamiento profundo. 

Un nuevo rumbo se reclama para el asalto de los cielos. Como en el cuadro de Van Gogh los cuervos, que ya los vemos volando, presagian catástrofes.


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