Las palabras de la política, las reformas y las marchas en el gobierno Petro
Mario Delgado Noguera La imprenta, el vehículo de las luces, y el conductor más seguro que las puede difundir, ha estado más severamente prohibido en América que en ninguna otra parte. Nuestros estudios de filosofía se han reducido a una jerga metafísica, por los autores más oscuros y más despreciables que se conocen. De aquí nuestra vergonzosa ignorancia en las ricas preciosidades que nos rodean, y en su aplicación a los usos más comunes de la vida. No ha muchos años que ha visto este Reino, con asombro de la razón, suprimirse las cátedras de derecho natural y de gentes, porque su estudio se creyó perjudicial Del Memorial de agravios, escrito por Camilo Torres que circuló en el territorio neogranadino H ubo un momento —no en el Capitolio, no en los editoriales, no en los paneles de televisión— sino en la calle, entre pancartas hechas a mano y vendedores de tinto, cuando algo se hizo visible. Cuatro años de la presidencia de Gustavo Petro no se explican solo con decretos, reforma...